viernes, 8 de febrero de 2008

José Cruz Camargo: El Poeta Maldito del Rock mexicano


¿Qué podríamos tener en común Dante aligheri, Heracles, el Caballero Owen, José Cruz o cualquiera que haya visitado en la madrugada los bares y sitios más inhóspitos? Pues que han realizado una inmersión al mismo infierno y han regresado para contarlo, ya sea en forma de poema, una leyenda o el blues más negro que te puedas imaginar.

“Siempre he querido escuchar en la radio esa canción que inventamos borrachos
A la salida del antro del diablo, cuando abrazabas a Diana la monja
Mientras yo me carcajeaba de frío, fuera del regis que se nos vino a caer”


En 1988 cuando compraba los discos por C.O.D. a mis amigos de la tienda de discos Super Sound en Polanco, me recomendaron comprar un disco de blues de un nuevo grupo mexicano llamado Real de Catorce.

Creo que fui el primero en dar a conocer en Mérida a este grupo, ya que todos quienes escuchaban el LP querían grabarlo. Y a las dos semanas uno de aquellos amigos me avisaba que Real venía a Mérida a tocar en una fiesta para trabajadores del ISSSTE en el jardín coca cola, en una gira subvencionada por el ISSSTESCULTURA.


“Creo en la virgen de Guadalupe como en los santos de los pantanos
Creo en la pasión de Cristo en mi vida como en las putas iluminadas
Mi piel… tiene cicatrices también”


Fue genial llegar a dicha fiesta donde lo que menos le importaba a los burócratas era escuchar al mejor grupo de blues mexicano, y en medio de esa indiferencia, una mesa de diez personas que nos colamos exprofeso, disfrutamos del concierto que prácticamente era exclusivo para nosotros.
Después de una hora de música blues, entró otro grupo de cumbanchas a “meter ambiente” y mis amigos, yo y otros que sabíamos del grupo, pues no desaprovechamos la oportunidad de convivir y echarnos un whisky y tabacos con los músicos, concretamente con el líder, compositor y cantante José Cruz.

José es un poeta en toda la extensión de la palabra. Narra las partes más oscuras de una existencia humana; uno podría hasta creer que se ha emborrachado con dios, el diablo y la muerte al mismo tiempo en el burlesque más infame. Es difícil elegir que canción tiene la mejor narrativa. Ha cuidado todo, desde la composición de las letras, arreglos musicales y el diseño de sus portadas.

“La bailarina de nuestras parrandas está llorando en la banca de un parque
como le pesa el goteo de las noches sobre esas piernas otrora divinas
mientras tú y yo arrojamos el ancla de un barco hundido y perdido de tanto huracán”


Siempre han estado con el sello “Discos Pueblo” en un esfuerzo sincero por no caer en las garras de las multinacionales. Eso tuvo un costo, pero dentro de ello, la satisfacción de sentirse libres y hacer lo que realmente les gusta. Mientras en otra parte, un músico mexicano que se creía el rey underground, se agachaba ante areola previo cheque de 500 mil, para “crear” un hit de radio con un cover de una cumbia colombiana (ya saben a quien me refiero).

El blues con la letra más oscura es la mejor forma de definir la temática de José y Real de Catorce. Allá indican que la vida es infernal e injusta, (ya sea para el pobre o el rico, el viejo o el joven, el hombre o la mujer), las soledades autoimpuestas, la depresión, la locura, el sexo sucio, las voces y los colores de la madrugada. Nos describe un mundo donde cielo e infierno son prácticamente lo mismo.

“Un ego demoníaco, los tragos, una mujer, un cuarto subterráneo para estar lejos de Dios.
La cara finísima de mi soledad, el mapa de mis vidas, el porta velas para alumbrar;
Tengo secretos sin revelar, y como un anticuario los guardo en mi corazón”.


Tras 20 años de trabajo y un legado de una docena de obras maestras, y con una extraña noticia de que a José le han diagnosticado arteriosclerosis crónica y un pronóstico de 4 años de vida. Real dejó de pintar de azul la noche, cuando sorpresivamente y de manera unilateral, José decidió acabar con el grupo.

Lamentablemente se ha dado un divorcio entre José y el resto de los extraordinarios músicos de la banda y los managers. Problema que incluso ha entrado a un ámbito de juicios laborales. Lo cual sería una enorme pena, ya que por la actitud y obra de José, éste no hacía música para volverse millonario.

“Hoy sentado a la orilla del mundo bebiendo un litro de oro licuado,
Mañana cantando boleros sobre una cuerda tensada a diez metros del infierno
Siendo ´malo´ como dice una madre ofendida, como el sorgo o la plaga que mata en cuaresma, siempre detrás de los ojos de un niño que se fuma un cigarro
Mientras arde su escuela destruida aburrida…”


Un grupo de culto que será recordado entre los conocedores por muchos años más.
Presente incluso varias veces en el festival Cervantino.
Patrimonio nacional de nuestra riqueza popular.
Y desde aquí va todo nuestro apoyo y solidaridad para José Cruz en estos difíciles momentos.

Real de Catorce-Dramas para piano y violin