miércoles 23 de julio de 2008

El Rock de los barrios bajos: BURNING y sus 28 años en el camino


Dedicado a todos y todas quienes ven en el rock and roll No una pasión, moda o un Hobbie, sino una verdadera forma de vida, actitud y principios.


Es el más "incendiario" e incombustible grupo de rock que ha dado Madrid.
Surgió a mediados de los setenta (1974) en el calor del barrio de La Elipa. Lo hacían para "ligar", según confesaban ellos mismos, pero también, por supuesto, porque sus vidas eran el rock.

La voz aterciopelada y chulesca de Toño Martín, la stoniana guitarra de Pepe Risi y el piano "honky tonkie" de Johnny se juntan para romper con los divos rosas y los grupetos de la canción del verano que mandaban en la época. Y surge esa "leyenda de cuero y fuego forjada en la fragua de los Rolling Stones" como les definió con su peculiar grandilocuencia Miguel Ríos. Rolling, sí, pero también los New York Dolls de Johnny Thunder, o Patti Smith, o Lou Reed.

Mientras el general Franco agonizaba en El Pardo, y cantando todavía en "inglés vallecano", dan a luz singles inencontrables con el "Johnny be good" de Chuck Berry, o con el "I'm burning" de su propia cosecha, que es ya toda una declaración de intenciones. Luego, en 1978, el LP "Madrid" representa el primer intento serio de un rock cantado en español que, fiel a las esencias llegadas de EEUU y de Inglaterra, quiere abrir las puertas a lo autóctono, a lo que enseguida sería llamado "la movida madrileña".

Ramoncín, Alaska, Tahures Zurdos, Loquillo, Gabinete Caligari, entre otros, reconocen la fuerte influencia de los Burning, que en esa larga trayectoria que aun hoy no ha terminado, dan al aire una equilibrada mezcla de canciones de rock guitarrero y rotundo junto a tiernas o ásperas báladas de amor y a temas más poperos y bailables.

Pepe Risi
Las canciones de Burning giran siempre en torno a vivencias propias o cercanas, a los asuntos eternos del rock and roll cantados en clave personal, trágica, romántica o festiva: las chicas, los amigos, la noche, las copas, y, sobre todo en su primera época, también las drogas, el mundo suburbial de la prostitución, los yonquis, los sueños líquidos. Siempre todo narrado entrañablemente, incluso cuando las canciones se vuelven críticas hacia las secuelas de la heroína y nos hablan de la destrucción del hermano ("Hermano", 1983) o de la amiga ("Cristina" , 1985), o de la violencia del barrio ("Chueca", 1987).


En 1979 graban su tema estrella, "Qué hace una chica como tú en un sitio como este", que por su calidad musical y también por el hecho de incorporarse a la banda sonora de la película del mismo nombre, les catapulta a una fama tan relevante como -a esos niveles de éxito- efímera.

En realidad, los Burning nunca han podido, casi a su pesar, desmarcarse de esa canción maestra, inevitable en todos sus conciertos tanto como el "Johnny be good" de C. Berry, y todavía a fines de los años 80 Pepe Risi reconocía en una actuación en el madrileño Rock Club que era "una canción que hemos tirado a un rincón, pero a un rincón dorado".

En 1980, una nueva propuesta cinematográfica, la banda sonora de "Navajeros", da como resultado el LP "Bulevar", donde, si la temática de muchos temas gira alrededor de El Jaro, el joven delincuente vallecano, los aires musicales se aligeran, y varias canciones se remarcan con estribillos muy característicos, que apuntan ya a la incipiente "movida" del Foro.

Burning actúa en estos años del fin de los setenta y principios de los ochenta en festivales, clubs... Sin ser un grupo de éxito masivo, se les reconoce como renovadores del rock madrileño y nacional, y como les cantaba Loquillo poco después que "Pepe Risi había matado el silencio en las calles de Madrid".

Pero la historia de Burning es también la de una supervivencia a su propio malditismo. Toño Martín, el carismático cantante, abandona la banda y la música en 1982 -quiso cambiar de vida y su marcha se produjo por voluntad propia y no porque fuera despedido por sus compañeros como se aseguraba. El grupo, lejos de despedirle, quedó cabreado por su marcha-. Marchó para iniciar un viaje de ida y vuelta desde las trampas del mundo urbano a la placidez de la vida rural y otra vez a la gran ciudad, Barcelona, donde moriría años después alejado de todo, ajeno a su propia leyenda.

Johnny
Sólo que el rock no se detiene, y Pepe Risi y Johnny tiran del carro, retoman su vocación más stoniana, asumen las voces por mitad, como almas gemelas un poco huérfanas, y se echan de nuevo a la carretera, a desparramar ese sonido de "belleza sucia" tan inconfundible, tan de banda de barrio curtida en mil tocatas por el lado oscuro de las ciudades, de los rincones perdidos de los pueblos, entre copas y humo de cigarros, donde viven los sueños, donde surgen los amores fugaces e imposibles.

En 1990, el rock "auténtico" se pone de moda en los despachos de las ejecutivas discográficas, y la llamada de una multinacional coloca de nuevo a Burning, como en una segunda juventud, en el escaparate de los medios, con un disco en directo que recoge lo mejor de su trayectoria. En esos años salen de las cuevas, de los garitos, y llenan pabellones deportivos. Pero las ventas no están, como no podía ser de otro modo, a la altura de las esperanzas de la empresa, y Burning vuelve a la independencia, a la noche, a los pequeños locales donde dan siempre lo mejor de sí. Este excelente disco en directo me lo obsequió mi difunto amigo Marco en formato LP en su visita a México en 1991. Es un discazo que no debe faltar entre los amantes del rock en castellano y tiene entre sus invitados a verdaderos peces gordos del panorama rockero español: Antonio Vega de Nacha pop, Enrique Urquijo y Los secretos, Joaquin Sabina, Loquillo, Miguel Rios y Rosendo Mercado.

Pepe Risi con Loquillo
pocos meses antes de su muerte

En 1992, el excepcional disco "No mires atrás", destilando todas las esencias de dos décadas de rock and roll, anuncia una nueva etapa que aparentemente se verá truncada en 1997 por la muerte por neumonía del propio Pepe Risi, con solo 42 años, el mismo día de mayo que se había llevado años atrás a Toño, y aun en plenitud de facultades musicales aunque con la salud muy quebrantada por la vida en la carretera, por esas "fiestas magníficas en que lo hemos pasado fetén", como le recordaba el propio Johnny el día de su muerte.

Y pese todo, en otra pirueta de resistencia, de amor eterno al rock and roll, Johnny, el único superviviente de la formación original de 1974, sigue adelante con su viejo teclado Yamaha y con los jóvenes miembros que se habían unido a Burning en los años finales: Carlos Guardado al bajo, Eduardo Pinilla a la guitarra.

Con sus temas históricos ya conocidos en toda España (la "Chica..", "Mueve tus caderas", "No es extraño que tú estés loca por mí", "Es especial", "Una noche sin tí"....) y otros dejados en maqueta por el propio Risi, o compuestos en estos últimos meses entre todos , pasean una vez más su mensaje rockista, su invitación a la noche, a la amistad, a la celebración de la gran fiesta del rock and roll.

Tiene inevitablemente que haber momentos para la nostalgia, para las lágrimas, para el recuerdo a los grandes músicos que fundaron Burning y que se fueron para siempre. Pero también tiene que haber impulso adelante. "No pares de bailar" , como dice uno de sus temas.

No, el rock no para, no puede parar: se caería. Quienes como Burning -Johnny, Carlos, Eduardo- conocen su secreto, saben que han de recomenzar cada vez de nuevo, en las primeras notas de cada canción. Y siempre con el corazón puesto en la garganta, en la voz, en las manos que tocan hasta la extenuación la guitarra, el saxo, los tambores...




Este artículo ha sido largo, y afortunadamente alguien ya colgó en You Tube los videos del disco en directo de Burning de 1990.
Me costó trabajo elegir un tema, y me decidí por "como un huracán", donde tocan acompañados de Enrique Urquijo (muerto hace una década) y Los Secretos.