sábado 30 de octubre de 2010

Recopilatorio: De la Muerte y Canciones para mi Funeral

Entras por mi calle eres La Muerte, yo no te esperaba no sé que haces aquí, fúmate si quieres un cigarro -y dice la muerte-: Vengo a cobrarte al contado lo que pediste a plazos. Soy educación, soy un sistema, sí, un muchacho lindo bien educado, que deja morir todo a su lado. Voy a morir... muy firme entre tus piernas. Voy a morir... de una muerte turbia y perversa. Voy a morir... afuera de tu Iglesia. Cargaré con mi cruz mientras rezas por tu bien, pero antes dime...¿Qué harías si yo fuera él?
Cuando llegue el año de la muerte, cuando el sol enfríe en vez de quemar, abrazados y abrasados en la nieve roja, recordaremos lo que el tiempo no nos dio. Doce calaveras en la esfera del tiempo, siempre sonrientes, esperan tu final.
1,2,3 vamos a bailar otra vez ese vals que a la muerte espanta, tienes que tener cuidado o te hará daño con su espada.
En medio de 4 cirios apretado en un cajon, ahora el cura de la iglesia ya me dio su bendicion, me estan llenando de tierra de repente todo oscuro, y por ultimo escuche a mi familia llorar: por una ruleta rusa nos tienes que abandonar.

Ojos dos, nariz una, boca cerrada, cabello permanente, estatura insuficiente, peso ligero, sexo... nunca. Señas particulares incoloro, inodoro, insaboro. Cuatro fotos sin retoque, cédula de nacimiento, completan los requisitos de tu acta de defunción.
Cerraron sus ojos que aun tenía abiertos; Taparon su cara con un blanco lienzo; Y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron-¡Dios Mio! ¡que sólos se quedan los muertos!
Qué importa la muerte si la vida no es vida. Qué importa la vida si la muerte es la vida. Veo una luz que rebasa mi muerte. Veo el amor que me invita a ser fuerte.
Pónganme aquí enfrente la muerte para poderla besar y contarle mis temores desnudos ante el altar-¿Cómo estás pequeña muerte?-¿Cuándo me vas a llevar al vientre de mi madre, de galaxias y de mar?
Algún día moriremos de noche, unos durmiendo, otros en coche, unos amando, otros soñando. Algún día moriremos sin razón, sin excusa alguna sin explicación, sin vientos de palabras ni ruidos, algún día moriremos...
Armado con fragmentos de los temas

Hace un mes murió mi tío. Mientras estaba allí junto a su cama de hospital, pensé en mi infancia y en los tiempos donde lo había visto antes y lo rápido que parecía que había llegado a esta etapa de su vida. Una vida muy corta.

La vida es demasiado corta. Lo sé, es una frase que todos escuchamos casi todos los días, especialmente de personas mayores. Ahora que estoy en mis 40's a menudo me encuentro a mí mismo pensando en cómo la vida es realmente corta y lo que hacemos con el escaso tiempo libre que tenemos aquí, en este corto paso por el mundo.

Ayer al escuchar el recopilatorio en el auto, veía a miles de personas salir o acudir a su trabajo, regresando a sus casas, y me pregunto cuantas de esas personas, estaban muertas en vida, o vivían por inercia, por lo que otras personas les habían dicho que era la mejor manera de vivir, haciendo lo que no les gustaba, soñando con ser artistas, cantantes, actores, zapateros, mecánicos, jueces, surfistas y trabajando como médicos, capturistas, amas de casa o camareros. O la carga de un matrimonio que los ahoga, pero es que así siempre han creído que debe ser, debido a que permitimos que nos eduque una sociedad que nos enseña que para ser "felices" tenemos que cumplir con una filosofía: nacer, crecer, estudiar, graduarte en la universidad, trabajar en una compañía prestigiosa, tener mucho dinero, éxito y poder. Casarte con un hombre o mujer exitoso y tener hijos exitosos. Y somos exitosos para la sociedad, pero estamos muertos en vida, si no somos capaces de ver más allá de esas cosas banales y dejar que la preocupación nos haga perder la capacidad de asombro.

¿Y la muerte?

A diferencia de Dios y el Diablo que tienen a sus amigos predilectos, la muerte agarra parejo y se lleva con todos. Gracias a ella, podemos ver que clase de vida queremos tener. Podemos seguir igual, total, moriremos y todo se acabará. Pero mientras llega, vamos a divertirnos para lucir una sonrisa en el ataud que envidiaría el mismísimo Guasón.

01.La Visita de la Muerte - El Hombre Delgado (ESP)
02.A Muerte _ Armando Rosas (MEX)
03.Pequeña Muerte - Javier Corcobado (ESP)
04. No Estoy Muerto - Las Gorgonas (MEX)
05.Voy a Morir - Real de catorce (MEX)

06.Nieve Roja - Javier Corcobado (ESP)
07.Calcio para la eternidad - Fernando Martín (ESP)
08.Tres metros Bajo Tierra - Jaime López (MEX)
09.Un Caballo llamado Muerte - Miguel Ríos (ESP)
10.Mi Funeral 11 - Andrés Calamaro (ARG)

11.Prometo No llegar tarde a mi Funeral - Los amos del Mundo (ESP)
12.El Muerto - Uriel Sánchez (MEX)
13.Qué Sólos se quedan los muertos - Tijuana in Blue (ESP Verso de G.A. Becquer)
14.Calavera - Nana Pancha (MEX)
15.Muerte Ven - Tahures Zurdos (ESP)
16.Favor de llenar con letra de Molde - Botellita de Jérez (MEX)
17.Clases de Baile - Aurora Beltrán y Bunbury (ESP)
18.Olvido - Santa Sabina (MEX)
19.Algún día moriremos - Loquillo y Los Trogloditas (ESP)

107 Megas - 128 a 320 Kbps - Caratula F - 82 Min






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Literatura recomendada
Las intermitencias de la muerte de José Saramago:
En un país cuyo nombre no será mencionado se produce algo nunca visto desde el principio del mundo: la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos. Sobran los motivos. Si es cierto que las personas ya no mueren, eso no significa que el tiempo haya parado. El destino de los humanos será una vejez eterna.

Se buscarán maneras de forzar a la muerte a matar aunque no lo quiera, se corromperán las conciencias en los «acuerdos de caballeros» explícitos o tácitos entre el poder político, las mafias y las familias, los ancianos serán detestados por haberse convertido en estorbos irremovibles. Hasta el día en que la muerte decide volver...

Arrancando una vez más de una proposición contraria a la evidencia de los hechos corrientes, José Saramago desarrolla una narrativa de gran fecundidad literaria, social y filosófica que sitúa en el centro la perplejidad del hombre ante la impostergable finitud de la existencia. Parábola de la corta distancia que separa lo efímero y lo eterno, Las intermitencias de la muerte bien podría terminar tal como empieza: «Al día siguiente no murió nadie».